Carretera y manta: la puesta a punto del coche antes de viajar

en la carretera, la seguridad es lo más importante

La carretera es un terreno muy peligroso, y más si tenemos en cuenta los numerosos accidentes de tráfico que hay anualmente. Especialmente, durante las vacaciones de verano, debemos prestar aún más atención a nuestro alrededor. Conducir con seis ojos y cuatro orejas, y poner a punto nuestro automóvil, nos puede ahorrar más de un disgusto. Hoy te explicaremos qué elementos debes revisar antes de emprender tu viaje. Consulta nuestra oferta formativa y no dejes escapar la oportunidad de ser un profesional del sector automovilístico.

Seguridad en la carretera

Antes de iniciar un viaje por carretera, debemos cerciorarnos de que nuestro coche funciona correctamente. Debemos comprobar los elementos mecánicos del vehículo para evitar posibles fallos o averías, y ahorrar en disgustos durante nuestras vacaciones. De todos los aspectos a revisar de un coche antes de su salida, la DGT afirma que hay siete de ellos que son esenciales. Los explicaremos a continuación.

1. El nivel de aceite

El nivel de aceite se debe comprobar de forma periódica. Es importante hacerlo con el motor apagado y frío y en un terreno plano. Si el aceite está por debajo del mínimo, no debemos iniciar el viaje. El aceite deberá cambiarse según indique el fabricante.

2. El nivel del líquido refrigerante

El nivel del líquido refrigerante también debe comprobarse de forma periódica y cambiarse cada dos o tres años. Bajo ningún concepto debemos añadir agua en lugar del líquido en sí, pues podría ocasionar fallos múltiples. De la misma forma que el aceite, el refrigerante debe cambiarse con el motor apagado y en frío, así como en suelo llano.

3. El nivel de líquido de los frenos

Es recomendable no abrir el depósito para comprobar el nivel de líquido de frenos. Esto se debe a que, en contacto con el exterior, absorbe humedad y pierde sus cualidades. En el momento que consideremos que el nivel está por debajo del mínimo, debemos actuar con precaución. Lo ideal es avisar a una grúa y acudir a un taller mecánico para que lo comprueben y lo pongan a punto. Este líquido también debe sustituirse cada aproximadamente dos o tres años. Las pastillas de freno, por otra parte, deben ser cambiadas cada 25.000 km y, además, revisar los discos.

4. Dispositivos de alumbrado

Es esencial que todos y cada uno de los elementos de alumbrado funcionen correctamente. Por la noche, cuando llueve, cuando hay niebla u otras condiciones climáticas adversas, debemos cerciorarnos de que somos vistos por otros conductores. Por ello, las luces de cruce, las antiniebla, las de freno, las intermitentes…, todas y cada una de ellas deben funcionar a la perfección. Debemos tener en cuenta que las luces de cruce deben estar más altas posible pero sin deslumbrar a los demás viajeros.

5. Filtro del aire y climatizador

En la carretera se concentra mucha polución. El filtro del aire debe estar limpio en todo momento para que la aspiración del aire del exterior sea correcta y no produzca una combustión deficiente. Una mala gestión del filtro causa menor potencia y mayor cantidad de humo negro y contaminación. Esto da lugar a problemas con el catalizador y la válvula EGR, entre otros. El filtro debe cambiarse cada 10.000 o 12.000 km. En caso de circular habitualmente por espacios más contaminados o caminos de tierra, debe sustituirse más a menudo.

Por otra parte, debemos comprobar que el sistema de climatización y el aire acondicionado funcionan correctamente. La temperatura ideal para la conducción es de 22 a 24 grados. Una temperatura excesivamente calurosa puede fatigar al conductor.

6. Los neumáticos

Muchos de los fallos mecánicos que se producen durante las vacaciones tienen relación con el estado de los neumáticos. Debemos comprobar que la profundidad del dibujo de los neumáticos no sea inferior a 1,6 mm. Sin embargo, muchos expertos recomiendan cambiarlos cuando la profundidad del dibujo es de 2,5 mm. Una mala gestión de las ruedas puede ocasionar un agarre a la carretera débil así como el llamado efecto «aquaplaning».

Por otra parte, la presión de los neumáticos debe comprobarse en frío y cada 15 o 30 días. Cuando la presión es baja, el neumático se sobrecalienta y puede llegar a reventar.

No os olvidéis de la documentación del vehículo, los papeles del seguro y el carnet de conducir. En la carretera, la seguridad es lo más importante.